dijous, 24 de maig de 2007

Aprender a leer y escribir

He de reconocer que Erasmo tuvo alguna que otra idea buena en materia de didáctica que, para que no sea todo crítica de su nefasto sistema de pronunciación del griego, me gustaría hoy explicaros.
El filólogo de Rotterdam fue un purista del lenguaje. De hecho su tratado sobre la correcta pronunciación del griego y del latín no se centra sólo en la cuestión del sonido de las lenguas clásicas. Aparte de intentar mostrar cómo se debían pronunciar correctamente las vocales, diptongos y consonantes de estas lenguas, en su diálogo fabulesco entre un oso pedante y un león pelotero Erasmo trata, con no menor preocupación, aspectos más generales del lenguaje escrito y oral, como la correcta dicción y entonación, la adecuada puntuación y separación de frases, la estructura del discurso, etc.
Antes de empezar a destrozar el griego, Erasmo da unos consejos bastante interesantes para aprender a escribir el alfabeto y para leer de manera fluída. Para tener una buena caligrafía recomienda, por ejemplo, usar una plantilla con líneas, copiar modelos del profesor siguiendo sus trazos, etc. Añade: "Todo lo anterior debe realizarse de manera tal que el niño tenga la sensación de que juega, no de que está aprendiendo. La escritura a veces se aprende de una manera tan cruda que los niños aprenden a odiar las letras antes de llegar a reconocerlas. Otro elemento útil es animar al muchacho a que pinte. ... así, aquel niño que tiene los dedos ejercitados en el trazado de líneas de todo tipo, escribe con mayor agilidad y gracia las letras del alfabeto ".
Cuando llega al apartado de la lectura precisa: "la rapidez en la lectura, si no se alcanza en los primeros años, será ya muy difícil adquirirla después, aunque se intente con afán. Y será obviamente imposible que disfrute la lectura quien se esfuerza y suda al leer. Al igual que aquellos que son lentos al escribir acaban recurriendo a alguien que les copia, así también los que no adquieren competencia suficiente a la hora de leer evitarán los libros o, en caso de que encuentren que hay algo en ellos que valga la pena conocer, contratarán a alguien que les lea. Y en ambos casos se pierde de esta manera lo esencial de la comunicación intelectual, ya sea porque se desee transmitir en un escrito los pensamientos, ya sea porque se quiera conocer las ideas de los grandes pensadores. "
He conocido pocas personas fuera de Grecia que leyeran la lengua de Platón con la misma soltura que su lengua materna. Estoy pensando en J. Redondo y en L. Miraglia. Mi pregunta es: ¿si aprendimos según el sistema erasmiano a pronunciar todas y cada una de las letras escritas, y no hay pues problemas de confusión de sonidos, a qué se debe entonces tanta dificultad a la hora de leer griego en voz alta? Sencillamente, porque nadie nunca nos recitó a Safo, nadie nos dictó una fábula de Esopo, tampoco compusimos jamás ningún diálogo en griego, ni aprendimos siquiera a saludar a nuestro profesor en esta lengua.
Yo mismo he sido prácticamente "analfabeto" durante demasiados años. Si ahora logro entender mejor lo que voy leyendo de los clásicos griegos ha sido gracias a que aprendí la pronunciación del poeta Seferis, la del pintor Theotokopoulos o la del filólogo alejandrino Dioniso de Tracia.
La forma más natural y eficaz de llegar al griego antiguo es a través del griego moderno. Ved esta fábula de la zorra y la leona de Esopo y juzgad vosotros mismos.



Dejo aquí la ppt para descarga y la recitación-traducción simultánea que extraigo del CD de un método de griego para niños: Διαλεχθῶμεν ἑλληνικῶς. Νηπίων προπαιδεία, de E. Μαυροπούλου, ed. Ελληνική Αγωγή, 2006.

4 comentaris:

Ana ha dit...

Santi, si no incluyes el archivo de sonido, no puede escucharse la fábula.

Carlos Cabanillas ha dit...

Muy interesante tu artículo. De Erasmo, como de todo buen polemista, siempre se puede sacar algún jugo.

santi ha dit...

Gracias por la observación, Ana. Ya está solucionado, creo.
Me alegro de tu interés por Erasmo, Carlos. Intentaré exprimirlo al máximo.

paloma ha dit...

Estoy totalmente de acuerdo con el tema de la caligrafía. Intento inculcar a mis hijos el amor por una letra bonita. Respecto a la lectura hay que tener en cuenta el ritmo y la madurez de cada niño, los hay que empiezan a leer con cuatro años y otros con diez. En ocasiones los lectores tardios luego se convierten en devoralibros.
Un abrazo.